Un estudio científico publicado meses atrás pone en duda que el Triángulo de las Bermudas sea el mayor misterio del Atlántico. La investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters, sostiene haber encontrado la explicación de por qué las Bermudas no se hundieron tras el cese de su actividad volcánica, ocurrido hace más de 30 millones de años.

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De acuerdo con los expertos, el proceso habitual indica que, una vez que los volcanes dejan de estar activos, la placa tectónica se aleja del punto caliente del manto profundo y la corteza, junto con el volcán, se enfría y desciende lentamente. No obstante, los científicos detectaron bajo las Bermudas una capa de roca inusual situada debajo de la corteza oceánica, que ejerce un efecto de empuje hacia la superficie. Su espesor alcanza los 20 kilómetros, un registro nunca observado en capas de características similares en otras partes del mundo.

El hallazgo bajo las Bermudas: la capa de roca oculta que intriga a los científicos

Mediante el estudio de ondas sísmicas generadas por 396 terremotos lejanos, un equipo internacional logró observar qué ocurre debajo de las Bermudas. La investigación fue encabezada por el sismólogo William Frazer, de Carnegie Science, junto a Jeffrey Park, de la Universidad de Yale, quienes trabajaron con eventos sísmicos lo suficientemente intensos como para atravesar el planeta con vibraciones limpias.

El análisis de las ondas y de los residuos que dejaron permitió reconstruir una imagen vertical del subsuelo, alcanzando profundidades de hasta 31 millas, equivalentes a unos 50 kilómetros. Esa imagen puso al descubierto una capa de roca mucho más gruesa y menos densa que las que la rodean, de acuerdo con lo informado por el New York Post.

Según explicó Frazer a Live Science, tras la base de la corteza oceánica lo habitual es encontrar el manto. No obstante, bajo las Bermudas aparece una capa adicional ubicada dentro de la placa tectónica que sostiene a la isla, un rasgo que no se esperaba encontrar en esa zona.

Además, Bermudas se asienta sobre un oleaje oceánico, una elevación de la corteza que sobresale unos 500 metros por encima del fondo marino. Para los investigadores, este fenómeno podría explicarse porque la última erupción volcánica introdujo material del manto en la corteza, donde se solidificó y dio origen a una estructura comparable a una balsa que mantiene a la isla elevada sobre el océano.